19 Agosto 2009

Para tener éxito ¡aprende a fracasar!

Por Fernando Álvarez

Fracaso y éxito

Fracaso y éxito

Todo emprendedor guerrillero es un experto en el fracaso, es algo que le ocurre constantemente, de ahí su dilatada experiencia.  Y esto le da energía.

Con una altísima probabilidad el éxito va precedido de varios fracasos, y por ello el guerrillero cuando fracasa se siente cada vez más motivado, porque sabe que la distancia que le separa del éxito se esta acortando, sabe que tal vez ya en el siguiente intento encuentre el triunfo.

Para fracasar el primer paso es intentarlo.
Y para intentarlo hay que estar dispuesto a equivocarse.
Y para estar dispuesto a equivocarte has de aceptar que ese error no es mortal.

El gran Isaac Newton fracasó maravillosamente con la alquimia sin ir más lejos.

Bill Gates ha fracasado varias veces, lo último con las búsquedas en Internet, anteriormente con el navegador y con su Microsoft Network. Steve Jobs se ha equivocado con Apple III, con el tablet Newton y con el ordenador NeXT. Por eso ambos han tenido tanto éxito porque se atreven a fracasar.

¡¡El secreto para equivocarse es no evitarlo!!

Compártelo:
  • email
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • del.icio.us
  • Meneame
  • Digg
  • Google Bookmarks
  • Bitacoras.com
  • Technorati
  • MySpace
  • Live
  • Yahoo! Bookmarks
  • Slashdot

Entradas relacionadas:

  1. ¿Has fracasado? Disfrútalo y prepárate para triunfar
  2. Cita: ¿Cómo llega el éxito?
  3. Cita: El éxito


2 comentarios | Añadir un comentario

20 Agosto 2009 | 18:10 pm

Es que la verdadera sabiduría y el conocimiento se miden por la cantidad de errores previos cometidos, los aciertos vienen después.
SM

20 Agosto 2009 | 20:59 pm

Si, por eso creo que es importantísimo que perdamos el miedo al fracaso, y cambiemos nuestra percepción de fracaso de algo negativo a algo positivo, que podamos ver sonreír a alguien cuando diga “¡vaya error que acabo de cometer!”. ¿Hasta dónde podemos llegar con esa actitud? Creo que muy muy lejos…
Gracias por pasarte.
Un abrazo,
Fer