Por Fernando Álvarez
Siempre miramos a los demás (personas, empresas, etc.) y vemos como triunfan y como nosotros ni nos acercamos a tanto triunfo, a tanto éxito. ¿Es esto real?.
Por supuesto que no, es nuestra percepción de la verdadera realidad. Por supuesto que también han fracasado y han tenido tropiezos, aunque estos o bien no los conocemos o se nos han olvidado y ya solo vemos sus éxitos, mientras que de nosotros normalmente tendemos a ver solo los fracasos, no solemos recordar todos nuestros éxitos, que también son muchos.
Nuestro primer éxito fue en el comienzo de todo, cuando un espermatozoide triunfó frente a millones de otros colegas. Efectivamente, vinimos a este mundo triunfando a lo grande, ¡somos números uno!.
Si aun crees que estoy echándole mucha imaginación, veamos otro ejemplo: Muchos por no decir todos conocemos el éxito del iPhone y del iPod, ¿verdad?. Y parece que en Apple todo son éxitos, o casi todo.
Pues Gizmodo Brasil nos recuerdan que no hay nada más lejos de la realidad, han listado hasta 12 fracasos, algunos sonados.
Todo fracaso esconde dentro un enorme aprendizaje, solo has de estar preparado a recibirlo.
Así que si has fracasado recientemente en algo, relájate y disfrútalo. Ahí comienza el éxito.
Por Fernando Álvarez
José Miguel en su muy recomendable post “Todo lo que Ganas cuando Sabes Perder” nos plantea algo realmente importante. Efectivamente si aprendiéramos a aceptar la perdida y rápidamente nos volviéramos a poner en el camino de nuestros objetivos lograríamos mas éxitos en mucho menos tiempo (y esto incluye el pararse a aprender de esa perdida, ¿qué ha fallado?).
Y es entonces cuando aparece la pregunta: “ya y ¿cómo lo hago?”.
Antes de ver el cómo, veamos el ¿por qué nos aferramos a ese mal resultado y no aceptamos la perdida y continuamos?. El ser humano es un ser emocional que vive entre el alejamiento del dolor y el acercamiento al placer. Si no aceptamos y continuamos, es porque a priori prevemos un mayor sufrimiento a aceptar la pérdida que a no aceptarla. Esta percepción con toda probabilidad cambiará si jugamos a verlo al largo plazo, en lugar del corto plazo que es como solemos ver este tipo de situaciones. En esa visión mas amplia podremos ver que esta pérdida no es mas que un matiz en la pintura que detalla el viaje a nuestros objetivos.
Y ahora ¿cómo cambiamos nuestra percepción y en consecuencia nuestro estado emocional con respecto a ese fracaso?, asociando una fuerte emoción negativa a no aceptar y avanzar, y una intensa emoción positiva a aceptar la perdida y avanzar.
Y esto ¿cómo se hace?. Con PNL (Programación NeuroLingüística) podría realizarse el siguiente ejercicio:
- Imagina a dónde te llevará la no aceptación de haber perdido.
- Intensifica esa emoción.
- Oscurece lo que te estas imaginando, oscurécelo más aun.
- Físicamente encógete.
- Siente el dolor de seguir en ese estado durante 1 año.
Ahora ponte de pie de un salto, da tres palmadas fuertes.
- Ahora intensifica lo positivo de aceptar y continuar en pos de tus objetivos.
- Estando de pie mira hacia el cielo a unos 45 grados por encima del horizonte.
- Cierra los ojos y ve como consigues tu objetivo gracias a haber aceptado y continuado.
- Pon brillo a lo que ves, intensifica la luz.
- ¿Qué te dirás cuando lo consigas?.
- Grítalo en alto, ¡que se oiga bien alto!.
Ahora has cambiado tu asociación al echo de aceptar la perdida y seguir caminando hacia tus sueños. Un emprendedor guerrillero controla sus emociones, y no al contrario.
Por Fernando Álvarez

Fracaso y éxito
Todo emprendedor guerrillero es un experto en el fracaso, es algo que le ocurre constantemente, de ahí su dilatada experiencia. Y esto le da energía.
Con una altísima probabilidad el éxito va precedido de varios fracasos, y por ello el guerrillero cuando fracasa se siente cada vez más motivado, porque sabe que la distancia que le separa del éxito se esta acortando, sabe que tal vez ya en el siguiente intento encuentre el triunfo.
Para fracasar el primer paso es intentarlo.
Y para intentarlo hay que estar dispuesto a equivocarse.
Y para estar dispuesto a equivocarte has de aceptar que ese error no es mortal.
El gran Isaac Newton fracasó maravillosamente con la alquimia sin ir más lejos.
Bill Gates ha fracasado varias veces, lo último con las búsquedas en Internet, anteriormente con el navegador y con su Microsoft Network. Steve Jobs se ha equivocado con Apple III, con el tablet Newton y con el ordenador NeXT. Por eso ambos han tenido tanto éxito porque se atreven a fracasar.